La elección de los miembros de un equipo de desarrollo debería siempre hacerse con vistas a largo plazo y es determinante para el rendimiento y futuro del mismo.
Los siguientes consejos pretenden ser una guía para minimizar riesgos y asegurar que el equipo se construye de la forma más solida posible.
Escoger siempre candidatos con formación relacionada con la Informática. Al igual que se exigen conocimientos concretos cuando se quiere incorporar a una persona a un equipo se deberá ser igual de exigente con el conocimiento de base de los mismos.
Tratar de que su domicilio no esté muy lejos del lugar de trabajo. La proximidad geográfica del puesto de trabajo proporciona calidad de vida y permite que los componentes del equipo estén más predispuestos a salir más tarde en caso de que un día surgiera un problema grave (lo que no debería ser nunca la tónica general).
Procurar que tengan aficiones y gustos similares. A todas las personas les gusta estar en un entorno donde puedan relacionarse con otras con sus mismas preferencias. Esto sigue siendo cierto en los entornos laborales, por tanto es recomendable que los miembros del equipo conozcan al candidato y den sus opinión al respecto antes de que éste se incorpore al mismo.
Evitar en lo posible incorporar a un equipo a varias personas que ya tienen una relación previa en otras compañías (normalmente esto sucede cuando uno de los miembros recomienda a un conocido y se le incorpora al equipo). Las personas que se conocen previamente jamás deberían ser más del 10% del equipo ya que de lo contrario se corre el riesgo de que en caso de que una abandone la compañía se “lleve” a sus compañeros con la consiguiente pérdida de conocimiento (y económica al tener que perder tiempo en formar a otros miembros en adquirirlo).
Evitar incorporar al equipo a desarrolladores que presentan un fuerte perfil técnico pero que no llegan jamás a transmitirlo realmente a sus compañeros.
Este tipo de personas fomentan las diferencias entre los miembros del equipo y no enriquecen en conocimientos a los mismos.
Cualquier persona de fuerte perfil técnico debe ser entrevistada en profundidad por el jefe del equipo al cual estaría destinada y por lo miembros del mismo.
La humildad, el saber escuchar y el reconocer los propios errores deben ser valores que dicho candidato debería tener ya que le serán necesarias para ejercer la función de “fortalecedor” del resto del equipo.
No incorporar a personas que por su currículum es evidente que no permanecen en las compañías más de cierto tiempo por muy buenos candidatos resulten. Es conveniente quitarse la idea de que nuestra compañía será un caso diferente para ellos y permanecerán en ella más que en las otras ya que las personas se rigen por costumbres y es muy difícil que las cambien. Esta política aportará estabilidad y continuidad al equipo.